BLOG EDUCATIVO.CONTIGO APRENDÍ
- 27 mar 2018
- 2 Min. de lectura

Hoy quiero dedicar mi post a Samuel. Hace ya algunos años cuando trabajaba como maestra de educación infantil tuve la suerte de tener como alumno a un niño llamado Samuel, un niño con TEA.
Su periodo de adaptación fue difícil para mí, para los compañeros y las compañeras de clase, para su familia pero sobre todo para Samuel.
Cuando fueron pasando los meses entendí el porque....mi clase no estaba adecuada para darle seguridad y confianza, los niños y las niñas no entendían que le pasaba a Samuel, la escuela no estaba adaptada para atender a sus necesidades y yo no estaba preparada para enseñarle como necesitaba.
Todos tuvimos que aprender juntos...escuela, familia, alumnado y profesorado.
Quiero compartir con vosotros lo que aprendí como maestra de Samuel.
Contigo aprendí...
Contigo aprendí a leer en la mirada de un niño.
Contigo aprendí a crear nuevos espacios en mi aula, como el rincón de la tranquilidad, la alfombra de las cosquillas,...
Contigo aprendí que cada alumno aprende de una forma diferente y que tengo que ser yo la que encuentre el camino para enseñar a cada uno de mis alumnos y alumnas.
Contigo aprendí que existen infinitas formas de comunicarse.
Contigo aprendí a ser más paciente.
Contigo aprendí que educar el respeto, la empatía y la tolerancia era parte de mi labor como docente.
Contigo aprendí que tenerte en mi clase era lo mejor que nos podía haber pasado al grupo y a mí.
Contigo aprendí a educar de corazón a corazón.
Gracias Samuel por enseñarme tanto...que suerte tuve de tenerte como alumno y aprender contigo.
Me gustaría acabar con un cuento muy especial para mí, que he leído muchas veces a mi alumnado, y que utilizo para presentar el autismo.
Solo desde el entendimiento podemos comprenderlo. Y esa comprensión nos llevará a la aceptación, la empatía, el respeto y el amor.

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